un martes cualquiera

lina_scheynius_diary_summer_2011_11lina scheynius

Te juro que el videoclip salía de los bordes de la TV. Estaba haciendo efecto, y cada vez me hacía más gracia esa canción que ahora mismo no recuerdo, pero no podía dejar de mirar a los que la bailaban. Una orgía de colores y líneas y dibujos y rizos negros y ropa de los noventa se escurrían por la pantalla, que era enorme. No entendía nada, no podía dejar de reírme con risa nerviosa. Me picaba tanto el cuello. Te lamí la zona entre el cuello y el hombro, mi favorita. Sabías amargo. Oh, blanca nuit. Giré la cabeza, y el amor continuaba a ambos lados de mi río. Tú también sabías amargo, un poco ácido, un poco más silencio.

Si quieres quemarme, pon una vela en tu cama. Madrid ardió por la mañana como si fueran las doce. Aún era temprano. El colchón sudaba tu nombre.