un fondo estrellado

 

Y pensaba que la vida, tan inmensa, y solo en algunos momentos presente, era esto. Justo este escalofrío.

La vida, los pies cansados. Nuestros cuerpos, que reflejan todo lo que hemos vivido, todo lo que hemos devorado. Las cicatrices, los moratones, los mordiscos. Nuestras ideas que nos dejan marcas de porras en los brazos, todo lo que hemos caído. Cuánto más barro en las rodillas, nuestra mirada más lúcida, más limpia, más profunda, más plena. Más digna. Ser más frágiles que un segundo, pero más fuertes que nuestros suspiros en nuestra cama, arrebujada hoy. Como ayer. Como siempre desde que nos conocemos. Nuestra cama, la trinchera en la ciudad. Nuestra cama, la del fondo estrellado. Un cosmos imposible. Un abismo al que me lanzo sin pensarlo, en el que respiro. Al fin.