un miércoles salado

SCHEY12539_TIlina scheynius

mi primer y último suspiro

del día.

el primero, de placer.

y el segundo.

el segundo nunca lo recuerdo.

esta mañana el tren traqueteaba

la gente hacía ruido mucho ruido y tosía

miré fijamente una esquina del vagón.

el calor se pegaba a la piel

como tú lo hiciste.

recuerdo que se me cayó

tu mirada

en mi boca.

lo quiero todo.

un martes cualquiera

lina_scheynius_diary_summer_2011_11lina scheynius

Te juro que el videoclip salía de los bordes de la TV. Estaba haciendo efecto, y cada vez me hacía más gracia esa canción que ahora mismo no recuerdo, pero no podía dejar de mirar a los que la bailaban. Una orgía de colores y líneas y dibujos y rizos negros y ropa de los noventa se escurrían por la pantalla, que era enorme. No entendía nada, no podía dejar de reírme con risa nerviosa. Me picaba tanto el cuello. Te lamí la zona entre el cuello y el hombro, mi favorita. Sabías amargo. Oh, blanca nuit. Giré la cabeza, y el amor continuaba a ambos lados de mi río. Tú también sabías amargo, un poco ácido, un poco más silencio.

Si quieres quemarme, pon una vela en tu cama. Madrid ardió por la mañana como si fueran las doce. Aún era temprano. El colchón sudaba tu nombre.

temblor negro

424fdd4b34de5dc880dff81cb4cb310estephen shore | clinton, oklahoma, julio 1972

En el silencio os oigo palpitar.  Ensalada no.1 con salsa no.2 y 3 en un lugar de vestigios de ruina emocional. Olía a fritura de ayer. La mesa, pegajosa. Si yo era para ti una especie de costumbre, no habías entendido nada. Ayer caminé hacia lo sagrado de la carne, lo banal y al fin y al cabo, lo que nos hace animales. Miré al diablo a los ojos, y me respondió con las pupilas dilatadas. Abracé el mal con tanto ahínco y con la respiración desgastada de ansiedad, que todavía no me he ido de allí. Me da miedo perderme en lo gris. El infierno está aquí en casa. Consúmeme mejor a través de tus encías.

diario.

641cf58426d73283c467c4b02cd1ac92Philip-Lorca diCorcia

Adiós y gracias por los días maravillosos y reales. Los atardeceres tiñeron de rojo sangre la espera, el mover la pierna debajo de la mesa. Tiré tu café por la ventana. No entendí el color del cielo. Hoy leí acerca de La Internacional del Odio. Leí muchísimo acerca de las ramas del Islam. Entendí y no entendí nada. Absolutamente todo lo que me rodeaba se hizo ínfimo, y luego leí una tira de Liniers, y me enamoré de la vida que se toca, del amor desordenado, de vosotras cuando dormís y palpitáis. El agua de la piscina me supo azul, muy azul. Como el de las alcachofas, pero sin de la Serna para susurrarme greguerías. Ya me susurro yo los arrullos de los de llorar de yoyó. El calor hizo crac al entrar en mi piel, el sol me abrazó tanto que me dolió, y sonaba mi piel a calor tostado de los años cuarenta de esta España que también dolía por aquel entonces. ¿Sabes? Cerré los ojos. No me faltó nada.

generación negra

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se nos acumulan los libros de filosofía y arquitectura en la moqueta llena de pelusas de polvo de los polvos que nos echamos cada atardecer cuando el cielo de Madrid se pone rosa se pone rosa se pone rosa de vergüenza de falta de trabajo digno de salario de mierda por horas de curro ni agradecido ni pagado y los libros cogen polvo polvo polvo al lado de colchón que da golpes de madrugada el colchón que ni siquiera está en un somier porque en realidad mola más en el suelo, ¿no? tiene su punto japonés y a mi me encanta ir a comer mochis y daifukus y sashimi y makizushi los sábados por la tarde antes de irnos a bebernos un chupito de whisky japonés en cualquier bar donde pongan un poco de electrónica y nos desatemos de timideces y te baile encima de una mesa de madera y la gente me mire bien y mal yo te hago el tonto con un vaso en la mano y tus ojos me atraviesan casi más de lo que me atravesarás luego y sonríes porque luego todo será silencio y ahora todo es ruido ruido ruido ruido ruido ruido.

el día, la lisergia

05382901garry winogrand

¿Te da miedo la luz cuando sales de ese antro de mierda? La vida sigue. Me duele la luz en las pupilas. Pero hace calor ya desde muy por la mañana, y me encantaría seguir durmiendo entre tu cuerpo y entralazada en tu tetris. Varias veces me despierto con luz en las rendijas, hace tiempo que he perdido la noción del tiempo, y sin abrir los ojos, te siento ahí, rodeándome, cogiéndome por detrás, muy fuerte. Todo está bien.

jamás contenta

Winogrand15garry winogrand

crucé la calle sin mirar. desde que vimos el infierno en tu cama, no hago más que querer arder.

una y otra vez.

tu invierno tiene esquinas en las que me quiero enzarzar, y mi verano. no tengo verano en los bolsillos.

qué haremos cuando se acabe el mundo y no quede más que un silencio en una montaña. dentro de un barco, a lo Fitzcarraldo, dentro de una botella de cristal.

la noche nos salvará.