odas bárbaras I

Puede que tengas razón. Me llamas exagerada mientras sonríes, tímido. Pero lo negro y lo blanco, obviando el gris. Pero tú. En tu despertar. La muerte que rodea la cama por las noches. La muerte y la vida. Eros y Tanathos. Morir un poco cuando me devoras por dentro. Pequeñas muertes que desafían a las grandes. Que nos quedamos casi ahí, al otro lado. Exhaustos. Casi mareados de vida que hierve. El mar y el asfalto. Los charcos que se forman en las carreteras. Los brotes de planta que surgen en el cemento. Carducci versaba sobre cosas magnas. A mí, sin embargo, se me deshacen las palabras cuando pienso en lo banal, cuando recuerdo aquel latido truncado mientras no dejaba de llover. La tinta de lo que todavía no te había escrito me resbalaba por los brazos.