el arte de recordar // helarte de recordar

Hicimos el amor muertos de frío. Muertos de ayer. Era imposible entrar en calor con tantas dudas, con tantas preguntas en las manos, con los innumerables poros abiertos, con mis pupilas dilatadas de mar, con tu lengua sedienta de anochecer. La arena me rascaba la mirada a orillas del Cantábrico. Hoy la playa se duerme con tu voz. Se queda dormida a media ola, a medio gas, te arrulla sin querer. Sonríes cada vez que exagero. Pero jamás había sentido una tormenta tan luminosa. Ríos de agua. Mares de luz. El cielo crujía y se abría de piernas, mientras en algún sitio de la ciudad yo te escuchaba. Te escuchaba muy alto hablar muy bajito. Pasa una moto. Me olvidé de la geografía. Me olvidé de dónde coño estábamos.

Recuerdo y muero de frío. Te recuerdo y me tirito.