calor negro

rompe la orilla en mis pies.

tengo los ojos cerrados. noto la arena en el calor del cuerpo, rebozándome tu sonrisa. tengo sal en los labios. el pelo rizado de mar casi seco. me tocas. estás junto a mi. casi se me había olvidado y sin embargo estás radicalmente ahí. me acaricias el costado, debajo del pecho. tu mano arde. mi cuerpo también. tu letargo, de mediados de la tarde. en una calita desierta. suenan las olas tan fuertes en su dulzura. estamos como drogados de sol. tu mano, mis sueños. tu mirada, llena de mar. tu sonrisa, el Mediterráneo. tu voz, mi brisa. no dejes de susurrarme. casi nos quedamos dormidos. y todavía nos queda toda la noche de calor. estás en silencio. giras la cabeza y ahora sí, me miras. apoyado en la arena. tardas en sonreír, como amaneciendo. lento, cómodo. te miro con perlas de luz y mar entre las pestañas. sonrío después de ti. cierro los ojos y veo la oscuridad roja. que no se acabe nunca este momento. suena el mar. el tiempo no avanza en este lugar. todo parece infinito. el Cielo debe ser esto.