dame paz

volver de la revolución nunca fue fácil. hoy, 12 de diciembre, me siento al borde del colchón quemado. camino al lado del río. el frío me hiela. camino sobre el fango. quiero irme pero no sé cuál es la carretera más cercana. la luz de la frutería low cost parpadea. quiero aguacates pero ya no llego a tiempo. como siempre. nunca llego a tiempo. o me paso del reloj. es muy tarde y los vecinos de arriba están dando golpes. me ponen de los nervios. te fui perdiendo día a día. nunca antes había conocido una pérdida tan rápida. si tú. es para ti. hoy he vuelto a morir a balazos. aun no he escuchado el disparo. tardará en llegar. primero llegará la bala, pero ya no laten los días. llego al peaje. saco unas monedas. una mano emerge por el cristal sucio. rozo su mano sin querer. me da asco. arranco. me queda una autopista por llorarte. pon música. aun queda noche. tengo cigarrillos en la guantera, poca vergüenza en los asientos de atrás y tu olor en mis dedos. no te alejaste entonces, no te alejaste cuando te corriste. ceniza y plástico. la puerta estaba abierta y entraron los monstruos. la nada se repite en cada página. la nada me persigue como a Bastian. la nada. la nada que no es negro, ni blanco, ni luz. es nada. NADA. la nada.

estamos bien, ¿no? todo bien.

Gijón hoy está más vacío que nunca, el mar no suena, no hay luz, hace frío. en realidad, aquí estamos bien. no me quiero ir, porque te has ido tú. y aquí no tiene sentido, pero en realidad sí que tiene sentido. luchar por tí, por el día, contra la noche. contra la noche solo se puede luchar con día, con todo el sol del mundo, pero a veces no hay fuerzas. se las comió el mar. da la puta casualidad de que también había luna llena de ausencia cuando te fuiste. estaba inflada de aire, no estaba llena.

tú, que no te conozco de mucho, pero me haces sonreír y gemir.

este mes ha sido tan raro que me deshizo en frío, agua y mar que no entiende.

noviembre raro. te esperaré cada noviembre.

cada palabra, un acantilado.

cada recuerdo feo, un abismo donde me pierdo y del que no salgo.

vuelvo a la carretera. gasolineras. campo seco. empapo el corazón en alcohol. pero no soluciona nada. qué más narcotiza. no quiero sentir.

mirapolis.

desazón muy rara en el pecho de las ruinas.

me molestan las lentillas de estar tantas horas sin dormir. llega la noche y soy incapaz de juntar más de tres horas. no-duermo-nada. y sin embargo, sueño todo el puto rato. ya no sueño contigo. sueño con un montón de cosas oscuras y de colores. a veces más oscuras que de colores. genero una amalgama de nebulosas. todo el rato. por la noche las veo en el techo, proyectadas. mezclo realidad con literatura. mezclo a mi abuela con Burroughs. junto a los chicos salvajes con la señora que en la residencia me habla sin sentido alguno. discursos desordenados. un sofá manchado de pis. un vermú con aceitunas metidas en un sablecito de plástico naranja. sillas de ruedas esperando ávidas a que lleguen las ocho en punto. las-ocho-en-punto. kilómetros de autopista de noche. gasolineras vacías o cerradas. películas en la pantalla del autobús. coger los últimos asientos del autobús para ir sola. so-la. dolor de los cascos en las orejas.  una sala de proyección pequeña y vacía. el menú del día en una corchera. a las personas mayores se les olvida las cosas continuamente. el olor de la lejía cuando no usan lejía. la luz de ese salón. el frío de la puerta de la salida. el camino de vuelta como de mulholland drive. una semana que ha sido como un mal sueño. el tacto de los sillones donde se pasan horas horas horas horas sentados. sentada. se duerme durante el día. ¿qué pensará por las noches? padre. hermana. amigxs con cara amable y siempre ahí. dispuestos a darme una esquina de su hogar para hacer más hogar mi hogar. la música que llena mis madrugadas. mi cabeza es una puta taladradora. necesito que pare. al menos, parpadear.

vivir en un bucle nunca fue tan desesperante.

simulacro no. 1

imagínate que estás en una piscina municipal. es invierno  y está llena de gente.

hay vaho en las cristaleras que dan a una calle poco concurrida. estás en las afueras.

imagínate que caminas entre la gente.

flop flop con tus chanclas de rayas que tanto molaron en 2011

casi resbalas. casi te das una ostia como un piano. pero sigues caminando.

huele a cloro recalcitrante. es el final del día y el agua está un poco opaca.

imagínate que te da un poco de asco.

te pica el biquini negro. te rascas la teta.

hay un señor gordo con la cabeza medio metida en el agua que te observa.

pones una mueca de asco visible. sigues caminando.

el reloj sin horas que solo da vueltas de las piscinas sigue su camino. tú, el tuyo.

imagínate  un hueco entre tanta toalla raída.

imagínate que eres consciente de repente que no hay sonido.

que nadie habla

ni ríe

ni se cuenta qué tal el día

no suena el agua.

nadie

está

hablando

 

el núcleo de todo esto se sostenía con tu mirada.

 

 

la geometría negra

a gritos en la calle. mi calle está más sucia que la tuya. ¿tienes la razón? hoy creo que te odio.

la única marca que tengo de ti es un mordisco en el brazo. me la vi hoy cuando me estaba duchando. hacía días que no me duchaba. me quedé en la habitación. días vacía frente a noches llenas sin luna pero con gatos en celo. los tejados de mi barrio están llenos de gatos en celo. los tejados de mi barrio y los tejidos de mi barro. el lodo. el fango. espeso. la geometría de lo sucio.

la ciudad está congelada. aun no se ha derretido el mar. el río baja sucio. veo los árboles moverse pero no escucho el frufrú de las hojas. no oigo nada, más que el silencio vibrante del fluorescente. fumo a escondidas. las cenizas, mis insectos. tus esquinas, sus telarañas. mi océano, tus arañas. las musas olvidadas. los bostezos de las putas tristes. los colchones que hacen ruido al romperse. el peso de la TV apagada. el sonido de los vecinos haciendo la cena muy temprano. los insectos pegados al capó. los viajes largos. me quedó a dormir donde te conocí.

 

cuadernos negros

 

splash vuelvo a la realidad desde el sueño, siempre por la izquierda. la carretera hoy ha sido rara. las luces de enfrente me dolían en los ojos. pam-pam. escuchaba tiroteos alrededor. erais vosotros. cayendo a mi lado. os ibais despertando.

sentí el balazo de la mañana. la luz se retorció . me tiemblan los párpados y se me llenan las pupilas de día. miro al techo.  hace días que no me ducho.  tengo una botella  sin fondo en el suelo y papeles tirados. hay sombras en la pared, pero no son de nadie.  hoy voy a borrar las páginas. vigilaré los rascacielos y quemaré el skyline a golpe de palabra. cuando se ponga el sol, nada de esto habrá existido.

suèñame arena entre tus manos. palpítame río de agua tibia.  desordena tanathos. y escupe Babilonia.

el algún punto de la M30

me siento al borde del colchón. hubo días más largos, pero no tan vacíos. hostal de mierda que es mi habitación. sábanas rojas manchadas de blanco. la moqueta tiene agujeros de tus cigarrillos de ayer. no fumaste, me consumiste. quiero ver desde mi cama el cielo. morí a balazos por un par de latidos.

fenomenología de la conciencia del tiempo inmanente

 

así quedó la habitación. un día, un mundo, café, vino blanco, se fue transparente. fium. hace frío en la habitación. hoy hace frío. me ha salido una herida al lado del pecho. no es broma. pica bastante. he leído cosas y me han entrado sudores. ayer quise emborracharme y no estabas aquí. te pedí vino pero nunca llegó. me inundaste de Norte de noche de notas mentales de no-se-te-olvide-contarme-aquello de no tas una se xua li dad tre men da. me inundaste ayer y hoy se resquebraja el colchón de lo árido y lo seco y la falta de palabra. ayer me compré una almohada y es la primera vez que duermo de seguido en dos meses. ¡joder! hoy me hice arroz con huevos huevos huevos huevos HUEVOS y comí a las cinco de la tarde mientras empezaba una película de un tipo que estaba muy bueno y patinaba en una piscina. era una película griega. el nuevo cine griego que llaman. ahora todo tiene nombre como muy post todo. te odio porque en muy poco tiempo te quise de la ostia. hoy en mi cama, un acantilado.

miércoles.

Camino por el parque. Ese que está en el centro. Voy por el lado izquierdo del río. Sudo. Sudo muchísimo. No me hago a la idea de que ya sea octubre con estos calores.

Muchos ciclistas me adelantan con un zumbido urgente. Escucho la nada de las doce y cuatro minutos del mediodía. No hay casi nadie en el parque. Es casi una estampa de Cavestany. Subo al tren. Hoy exploro el cercanías y parte de Madrid. Encuentro un sitio. Incómodo. Un señor me cae mal. Una mujer mira el móvil sin pestañear.

La comida del hospital era floja, pero el edificio muy nuevo. Las vistas eran increíbles, sobre todo cuando se encendieron las luces de la ciudad. Pese a que todo se rompe ahí fuera, no había ni un ruido. Vimos la guerra desde la TV con el té y las galletas secas de la bandeja de plástico. El sofá es de sky azul. Pegajoso. Hablé con un señor de una de las habitaciones del pasillo. Me lo encontré en el pasillo. Pijama muy grande y un café de máquina. Tenía cara de yonqui y ganas de hablar con alguien. Me lo encontré varias veces a lo largo del día. Esperaba una ambulancia para ir a su casa que no llegaba nunca. El sandwich de la máquina estaba rico. Me escribes y sonrío. Eres toda una incógnita de ácido y tabaco. Hice la compra de noche y me acordé de aquella película en la que varios personajes se juntaban cada noche en una cafetería porque trabajan en horario nocturno en distintas cosas. late night shopping, una de mis películas favoritas. Hay luna casi llena, y soy incapaz de dormir. Me he comido una tonelada de macarrones de estos que tienen forma de concha. Me vi una película francesa. No puedo dormir.